Qué ver en Sevilla en dos días

Si quieres visitar Sevilla en dos días sin perderte nada importante, echa un vistazo a esta guía y sigue estos consejos y sin duda podrás aprovechar al máximo tu visita a esta bonita ciudad de cuento.

La mañana del primer día

Sin duda una visita a Sevilla tiene que comenzar por la famosa Catedral de Sevilla, la tercera más grande de todo el mundo y que se encuentra concretamente en la Plaza del Triunfo. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco e incluye también el Patio de los Naranjos y la conocida Giralda, símbolo por excelencia de la ciudad de Sevilla, antiguo Alminar de la Mezquita que antiguamente hubo emplazada en ese lugar y actual campanario de la Catedral, con 104 metros de altura, concretamente.

La visita continúa con otro de los monumentos más emblemáticos de Sevilla, el Real Alcázar. Dentro de este edificio encontrarás un estilo totalmente mudéjar y andaluz y maravillosos jardines que sin duda no te dejarán indiferente pues es por algo que este conjunto arquitectónico también fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Ambos edificios es mejor que los visites por la mañana, puesto que suelen hacerse colas y es mejor disponer de tiempo para conocerlos en profundidad.

En la misma zona se encuentra el Archivo de Indias, un impresionante y enorme edificio que se creó para contener toda la información relativa a las antiguas colonias y que actualmente es el archivo americano más grande que existe en todo el mundo. Cerca de aquí deberías visitar también la conocida Iglesia de San Salvador, la segunda más importante de la ciudad, y su plaza. Después de esto sin duda se habrá abierto tu apetito así que nuestra recomendación es que vayas hacia el famoso barrio de Santa Cruz y una vez aquí busques algún bar de tapeo que te guste para poder disfrutar de la mejor comida andaluza regada con una buena cervecita.

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Una preciosa tarde en Sevilla

Después de comer, sin duda será realmente interesante que dedique un buen rato a pasear por este barrio que fue antiguamente la parte judía de la ciudad, formada alrededor del Alcázar, dónde entonces vivía el rey cristiano. Disfruta visitando la iglesia de Santa Cruz y conociendo también la iglesia de Santa María la Blanca, de estilo Mudéjar, y piérdete por sus preciosas callejuelas de la Pimienta, de la Judería o por el Callejón del Agua, dónde además podrás comprar recuerdos para entregar a tus amigos y conocidos a la vuelta.

Más tarde, podrás retirarte a descansar o, si te apetece seguir conociendo la ciudad a fondo será interesante poder dirigirte al barrio de Triana. Este alucinante barrio también es uno de los que más historia tiene y también es de los más antiguos de la ciudad. En Triana antiguamente vivían los marineros de la ciudad y actualmente se le conoce sobre todo como la cuna del flamenco. Así, si quieres disfrutar de una noche típicamente sevillana será interesante disfrutar de un tapeo o una buena cena en cualquiera de sus buenos y bonitos bares o restaurantes degustando una rica comida andaluza para continuar la fiesta con el baile y el cante típico de la zona en el mejor barrio para hacerlo de toda la ciudad, para lo que simplemente tendrás que asistir a uno de los tablaos flamencos que encontrarás en la zona.

El segundo día por la mañana

Aunque la noche estuvo movidita toca levantarse a una hora prudente para disfrutar del día, el Parque de María Luisa espera. Este parque es la zona ajardinada más grande de la ciudad y formaba parte de los jardines privados del conocido Palacio de San Telmo, sede actual de la Junta de Andalucía, pero ahora es un bien cultura de España.

Para la Expo de 1929 se crean diferentes edificios, plazas y zonas, la más conocida de las cuales es la Plaza España, dónde desembocaban el resto y que tiene un gran simbolismo, como la unión con las colonias y la presencia de los diferentes reinos en los cuatro puentes que cruzan la parte de agua central, dónde también se ubica una fuente. Para construir esta plaza se emplearon materiales de la Cartuja pintados en un gran número de ciudades de España.

Además, si viajas con niños, el Parque de María Luisa dispone de una gran número de zonas verdes y de diferentes lugares en que éstos podrán disfrutar jugando mientras tomas un café o una cerveza sin perderlos de vista. Si ya es hora de comer y tenéis hambre, podréis desde tomar un bocadillo o el picnic del hotel en cualquiera de sus bancos o sus preciosas zonas verdes hasta elegir un restaurante sevillano y comer en él.

Acabando a lo grande la estancia en Sevilla

Y para completar el viaje sin duda deberás visitar el barrio del Arenal. Aquí vas a poder conocer a la Torre del Oro, denominada así por sus brillos y la forma en que el sol se refleja en el río cuando da en ella. Se encuentra ubicada en la parte derecha del río Guadalquivir y viene a dar a la otra torre de defensa de la ciudad, la Torre de la Plata, que también sin duda merece una visita, aunque es de menor tamaño.

Y por supuesto, sobre todo si te gusta la Tauromaquia, aquí podrás visitar una de las plazas más conocidas del mundo, la Plaza de Toros de la Real Maestranza, así como el conocido Teatro de la Maestranza. Después de esto nuestra recomendación es que sigas callejeando un poco para conocer mejor el Arenal, vuelvas a las zonas que más te han gustado, si te da tiempo, y sobre todo que vuelvas a saborear unas ricas tapas, un buen vinito o una cerveza fresquita. Porque Sevilla tiene un color especial, y tú no te lo vas a perder.

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