Una verdadera experiencia gastronómica no termina con el plato principal. Los postres pueden llegar a ser ese complemento ideal que hace que cualquier comida sea sencillamente espectacular.

En Sevilla históricamente se han tomado esta premisa como un deber: los postres y dulces típicos de esta ciudad andaluza son de los mejores que hay en España y eso lo confirma el testimonio de todos los visitantes que los han probado sin poder evitar que un gesto de satisfacción aparezca en sus rostros. 

Es esa esencia tradicional, esos sabores que han sido heredados de generación en generación y que con solo sentirlos los sevillanos vuelven a las más remotas remembranzas de su niñez. Es esa experiencia de saborear un legado cultural único en el mundo lo que hace de los postres típicos de Sevilla tan icónicos.

¿Te gustaría conocerlos? Entonces tienes que seguir leyendo porque nos adentraremos en el corazón gastronómico de Sevilla para conocer algunos de sus más deliciosos postres que además pueden comerse los 365 días ¿te animas? 

7. Mostachón de Utrera 

Hay quienes afirman que el término “mostachón” se remonta a la época romana, puntualmente de la palabra “mostaceum”, otros argumentan que en realidad se trata de una castellanización de un vocablo árabe. Sea romano o sea árabe, el nombre mostachón en Sevilla tiene como referencia inmediata a uno de los postres más populares y deliciosos

Se trata de un bizcocho delgado y plano, con una preparación tan sencilla que los ingredientes podrás contarlos con los dedos de una mano y te sobrarán: harina, azúcar y huevos. Es un postre originario de las campiñas sevillanas y son consumidos incluso como desayuno, aunque con un café en plena tarde no tienen comparación.

Hay quienes a la mezcla le agregan un poco de canela cuyo sabor le da un toque especial al mostachón, también hay quienes agregan un poco de ralladura de limón para darle una pizca de amargor que para nada se sobrepone a la dulzura del resto de la preparación. Sea como sea, con la receta más sencilla o con algún agregado no caben dudas de que es un postre muy querido por todos en Sevilla. 

Es importante tamizar bien la harina mientras se agrega a la mezcla para que la textura termine siendo la indicada, al finalizar el batido solo hay que verter el contenido en una bandeja previamente mantequilla y al horno. El tiempo de horneado es muy rápido: en solo 15 minutos estarán listos los mostachones, no te habrás dado cuenta ni siquiera cuando ya los tengas en tus manos.  

Esta deliciosa receta ha servido como merienda para una multitud de niños andaluces y como bocadillo entre comidas para los adultos. Es un postre excelente, muy tradicional y tan sencillo que verdaderamente provoca hacerlo todos los días. No se puede estar en Sevilla sin probar aunque sea uno.

6. Poleá 

En un principio la poleá fue ideada como un alimento completo que servía para dar energía antes afrontar una jornada laboral extenuante, con el tiempo fue quedando como un postre que hoy en día representa la tradición culinaria de lugares como Huelva, Cádiz y por supuesto Sevilla

Al ser la harina y el aceite algunos de sus ingredientes principales, la poleá aporta hidratos de carbono complejos y a la vez grasas saludables que ayudan a mantener el organismo en buenas condiciones. La dosis de azúcar también sirve como energizante natural por lo que más que un postre se le podría considerar un complemento alimenticio. 

También contiene leche que en conjunto con los toques de sabor que da la matalauva o anís en polvo logra un resultado completamente satisfactorio. Usualmente se sirve con cuscurros de pan frito, combinación que los sevillanos suelen amar ya que el contraste de sabores y texturas es delicioso. 

Durante su elaboración requiere una atención minuciosa: no se puede dejar de mover con una cuchara ya que de pasarse tan solo un poco lo más probable es que forme una costra en el fondo del sartén completamente imposible de sacar. Lo mejor es cocinarla a fuego medio y moverla constantemente para evitar este caso. 

Si queda en perfectas condiciones la textura será suave y dulce, casi al punto de deshacerse en tu boca y ese es uno de los grandes placeres que conlleva comer una poleá. Muchos terminan agregando a la poleá algunos complementos como frutas, miel, meloja o canela, cada uno contribuye con un sabor complementario muy agradable. 

Sin dudas que nadie imaginaría en su tiempo que un alimento que surgió de tiempos difíciles, en donde era necesario hacer uso de cualquier alimento que pudiera dar algo más de resistencia física iba a terminar siendo un delicioso postre que hoy en día muchos consumen con placer. 

5. Roscos de naranja 

No existe un aroma más alusivo a la Semana Santa que el de los roscos de naranja, estos exquisitos manjares se suelen hacer durante estas fechas aunque muchos no resisten la tentación de comerlos en cualquier otra época del año y la verdad no se les puede culpar por esto ¡son irresistibles! 

Uno de los secretos que las abuelas siguen al pie de la letra para que los roscos queden en su mejor versión consiste en aromatizar el aceite, para hacerlo solo es necesario cortar unos trozos de piel o concha de naranja, algunos otros de piel de limón, dos clavitos aromáticos y un toque anís estrellado a fuego lento. Después de 5 minutos el fuerte y exquisito aroma te anunciará que el aceite ya está aromatizado. 

Otro ingrediente que no puede faltar para que el sabor tradicional se conserve se trata de un par de gotitas de esencia de vainilla. A pesar que esto es opcional, la vainilla sirve para suavizar sabores fuertes y darle al acabado final una esencia dulce que se siente muy bien al estar en la boca. 

Ahora, si pensabas que solo necesitarías la naranja para aromatizar el aceite estás equivocado: el zumo de la naranja también se agrega a la mezcla de 2 huevos y azúcar que se hace para iniciar, luego se le coloca un poco de ralladura para intensificar el sabor de esta fruta en la masa de los roscones. 

Al momento de agregar la harina, la receta recomienda tamizarla para evitar que le salgan grumos, así como agregar levadura química para que los roscones obtengan esa contextura gruesa y esponjosa que a todos les encanta. Al tener la masa lista y que no se pegue en las manos bastará dejarla reposar en un lugar cubierto por unos 30 minutos y estará lista para freír. 

Es una receta muy sencilla y no requiere demasiados ingredientes. En Sevilla se comen mucho y son sinónimos de alegrías y buenos recuerdos de las fiestas católicas para grandes y chicos. 

4. Almojábanas 

Las almojábanas son de esos postres que han traspasado fronteras: no solo son populares en Sevilla y en el resto de España sino que también han llegado a ser muy populares en países de Latinoamérica en donde países como Colombia, Venezuela y Puerto Rico tienen su propia versión con algunas variantes. Sin embargo, la receta tradicional de Andalucía sigue sin tener comparación.

Este postre, como muchas de las recetas dulces y saladas típicas de Andalucía, es de origen árabe. De hecho, la palabra “almojábana” deriva directamente del vocablo árabe “al-muyabbana” que se traduce como “la quesada” o “la que tiene queso”. Es tan antigua que aparece en varios documentos antiguos, incluyendo un libro de recetas que data, nada más y nada menos que del siglo XIII ¡increíble!

Para hacerlas solo se necesitan ingredientes sencillos como harina de trigo (en América Latina la sustituyen por harina de maíz), huevos, aceite de oliva, agua, miel y una charada rasa de sal. Son unos roscones que luego de enfriarse se bañan con almíbar de miel para darle ese toque de dulzura tan característico y delicioso. 

Son de una textura algo crocante en la superficie pero muy suaves y esponjosas en el interior. Se pueden comer durante cualquier época del año y es muy común verlas en las estanterías de las confiterías más populares de Sevilla y otros lugares como Murcia en donde también tienen una fuerte tradición. 

Si quieres impresionar a tus comensales con un postre tradicional, lleno de historia y esencia andaluza, entonces las almojábanas son la opción ideal: gracias a su contextura son perfectas para apaciguar el apetito así que como merienda son más que recomendadas e incluso como rápido desayuno si se acompaña con un buen café bien caliente. 

Otro punto positivo de las almojábanas es que cuando se hacen bien conservan su textura y sabor por un buen tiempo, así que podrás hacerla para tus pequeños y que las disfruten por varios días. 

3. Tocino de cielo 

Aunque este es un postre conocido en toda España, hay que resaltar que nació en el convento del Espíritu Santo de Jerez, en el siglo XIV por lo que su procedencia es 100% andaluza y en Sevilla se consume muchísimo. Es un postre similar a un flan cremoso y su sabor es muy característico. 

Su receta es a base de huevos enteros, yemas adicionales, azúcar normal y caramelizada y agua. Se deja enfriar antes de sacarlo del molde y servir precisamente para que su consistencia quede en el mejor estado posible y que pueda permanecer firme al momento de colocar en el plato.  

La preparación consta solo de batir en un bol lo suficientemente grande los huevos, las yemas mientras se va agregando el almíbar. La mezcla debe quedar completamente homogénea, aunque algunas personas prefieren agregar una cucharadita de harina para que logre una contextura más espesa y resistente. Debe colocarse en un molde poco profundo agregando un poco del caramelo hecho con agua y azúcar para que empape el resto del tocino. 

Es otro de los postres que sirve para aumentar la reserva de energía para la jornada ya que aporta una gran dosis de calorías. Además, al estar elaborado en su mayor porcentaje con huevo este delicioso dulce andaluz también aporta proteínas, vitaminas, minerales y grasas saludables. Aún así por el grado de azúcar siempre debe comerse con moderación, para disfrutar de una merienda o para una ocasión personal. 

Sin dudas, los conventos en España y especialmente en Andalucía no solo son conocidos por la estricta vida religiosa de sus ocupantes, también se destacan por los deliciosos postres que dentro de sus paredes se han originado, entre ellos el tocino de cielo es uno de los exponentes más famosos y queridos. Tan conocido ha resultado este dulce manjar que incluso en países de América Latina tienen sus propias versiones con ligeras variaciones de la receta. 

2. Cagajones de puños 

Puede que el nombre no sea muy atractivo pero no te dejes engañar: los cagajones de puños son de los dulces tradicionales más exquisitos y sencillos de toda España y en Andalucía tienen un lugar muy especial en el corazón de sus habitantes. Son propios del municipio de Huelva y en Sevilla los podrás ver en cualquier confitería tradicional que te encuentres. 

Para hacerlos necesitarás unos 4 huevos, agua, miel, harina de trigo, ajonjolí y una cucharadita de mantequilla con sal. El ajonjolí, también llamado sésamo es el ingrediente que mayor valor nutricional le agrega: esta pequeña semilla aporta proteínas, metioninas y aminoácidos muy importantes para el funcionamiento del organismo, además de altos contenidos en hierro, fósforo, magnesio, calcio y zinc. Cabe destacar que también ayuda a disminuir el colesterol en sangre.

La preparación es sencilla: se pone a hervir agua para luego añadir mantequilla y harina, esta mezcla debe revolverse constantemente con una cuchara de madera (detalle indispensable), al final debe constituirse como una masa espesa. Seguidamente se deja enfriar y se le añaden los huevos, amasando todo hasta que la masa los absorba por completo. 

La parte más compleja llega al momento de freír: es necesario contar con 2 sartenes, uno con aceite muy caliente y el otro con aceite menos caliente. En el primero se vierte la masa con ayuda de una cuchara sopera, cuando el buñuelo empieza a abrirse se pasa al otro sartén para que se dore sin riesgo de quemarse.

El toque final lo da la miel: cuando los buñuelos ya estén dorados se pasan por un poco de miel diluida en agua y se deja enfriar, los resultados son sencillamente exquisitos. Este postre se hace durante todas las épocas del año y en algunas recetas se hacen de manera alargada en lugar de forma bollo. Aún así, de ambas maneras son deliciosos. 

1. Gañotes 

Originarios de los pueblos de la Sierra de Grazalema, los gañotes son una verdadera bomba aromática cuya receta tradicional ha sido transmitida de generación en generación en toda la región de Andalucía. Como gran parte de las mejores obras de la repostería gaditana, este manjar suele comerse mayormente en la época de cuaresma y Semana Santa.

Son más conocidos como gañotes de Ubrique ya que se elaboran mayormente en la población del mismo nombre, ubicada en la comarca de Sierra de Cádiz. Suelen acompañarse con un buen café caliente en las calurosas tardes del verano, en donde un bocadillo va muy bien con el ritmo del día.  

Su elaboración es a partir de huevos, harina de trigo, aceite de oliva extra virgen, ralladura de limones frescos, canela y semillas de ajonjolí o sésamo. Como muchos de los dulces típicos españoles, los gañotes se fríen pero con la peculiaridad que al hacerlo se introducen en cañas para adquieran esa particular forma de espiral que los ha hecho inconfundibles.  

Se sabe que ya están listos porque el aroma que desprenden es tan abundante que es capaz de llenar una casa por completo, y aún sobra para avisarle a algún vecino curioso. Son gruesas, de una textura bastante suave y tienen la peculiaridad de no perder el fuerte sabor que tiene desde el primer momento que se sacan del sartén. 

Este dulce es tan popular dentro y fuera de Ubrique que incluso se hacen concursos para galardonar los mejores gañotes. En el año 2017, en la XII edición del concurso de repostería local de Ubrique los gañotes fueron el postre principal y los participantes se esmeraron en ofrecer la mejor calidad y gusto para alzarse con el mayor de los honores. 

Ya sea durante la cuaresma, la Semana Santa, o ¿por qué no? En cualquier otra época del año, comer un buen gañote de Ubrique es disfrutar de los más dulces y tradicionales sabores de la repostería española. Se trata de un verdadero paseo por los pueblos más conservadores del sur, una experiencia culinaria que ningún visitante puede dejar de vivir. 

De esta manera, comprobamos como la repostería en Sevilla y toda Andalucía ha demostrado porque es una de las más conocidas a nivel nacional y hasta más allá de los límites de la península ibérica. Cada uno de estos postres representa una historia distinta, llena de contrastes entre las culturas más antiguas que habitaron en todo el país y con ese toque folclórico que llena de orgullo a sus poblaciones.  

Sin importar cuál elijas, lo que realmente es necesario es apreciarlos como parte del legado cultural de toda España.

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