Ir de tapas con amigos es una de las mejores experiencias que alguien puede vivir, y en una ciudad como Sevilla en donde los bares abundan en cada uno de sus hermosos barrios lo es aún más. 

Al ser la tapa una porción pequeña nos da la oportunidad de degustar distintas muestras culinarias con la mayor variedad de los ingredientes autóctonos de Andalucía. Además, si se hace en una terraza disfrutando del cálido clima sevillano con unos colegas la jornada será inmejorable.

En este artículo conocerás algunas de las mejores tapas típicas de Sevilla para que las pruebes y disfrutes en compañía de una cerveza bien fría. Después de conocerlas seguramente no podrás resistirte a probarlas cuando vayas caminando por alguno de los Barrios en esta bellísima ciudad ¡Vamos allá!

7. Cazón en adobo

Se trata de uno de los grandes clásicos en todos los bares o en cualquier chiringuito en la playa pero lo que no sabe mucha gente es que esta deliciosa tapa es una receta 100% andaluza y que se tiene mucha tradición especialmente en Sevilla en donde la encontrarás muy frecuentemente.

Uno de los secretos para que el cazón en adobo quede de rechupete es dejar marinar el cazón por varias horas en el adobo para que este absorba todo el sabor del condimento. Hay que tomar en cuenta que el cazón es un pescado con un sabor muy fuerte por lo que lo más recomendable es tratar de inhibir ese gusto lo suficiente con un adobo de excelente calidad. 

Como lo que se está haciendo es un aperitivo el cazón se corta en trozos muy pequeños después de previamente haberse limpiando de forma exhaustiva de modo que no haya quedado ninguna espina. Cabe destacar que como es una receta que se ha propagado por toda España cada región le ha agregado sus métodos de preparación propios, sin embargo la receta tradicional andaluza es estricta con el uso del adobo a base de ajo, pimentón y especias. 

Luego de marinarse, pasarse por harina y freírse en aceite muy caliente, la contextura que va a tomar el cazón va a ser sencillamente provocativa: cada snack queda crujiente por fuera pero suave por dentro dejando intacta la esencia del pescado pero con una combinación de condimentos que realza su exquisito sabor. 

Este es, sin dudas, uno de los sabores más distintivos de España y por suerte no es obligatorio tener que ir a la playa para poder degustarlo: en muchos bares y restaurantes sirven el cazón en adobo como tapas, así que puedes agendar una salida con amigos y disfrutar de este manjar al calor de una tarde de verano sevillana y una bebida muy refrescante. 

6. Montadito de pringá 

Otro fuerte representante del tapeo sevillano es el montadito de pringá. Una de las características más resaltantes de la gastronomía en Andalucía es que se aprovechan de toda la carne que queda en el puchero y de esta premisa nace este delicioso y práctico aperitivo que no puede dejar de estar presente en los establecimientos locales. 

La cantidad de carnes que se utilizan para esta tapa puede variar: hay quienes combinan carne de ternera, cerdo y gallina, también hay a quienes no les puede faltar el tocino o la panceta en su montadito e incluso están los más atrevidos que le agregan trozos de chorizo o morcilla para hacer un montadito supremo. 

Como se puede ver, esta receta no tiene problemas con las variaciones no obstante lo deliciosa y sencilla que es la preparación tradicional ha hecho que muchos prefieran quedarse con lo clásico. El pan de mollete que es muy propio de la zona casi nunca se cambia y vaya que va perfecto con el sabor de la pringá. 

Para muchos parece una tapa improvisada pero nada que ver: el montadito de pringá requiere una calidad superlativa de cada uno de sus ingredientes para que quede como se espera. Puede ser cualquier cocido, pero especialmente el puchero andaluz es el que logra los mejores resultados en opinión de muchos cocineros y comensales. 

La sencillez no es sinónimo de descuido, por ello el método de cocción del guiso tiene que ser exacto de modo que pueda proporcionar esa textura que hace estragos cuando entra a la boca. Este punto también puede variar dependiendo de cada cocinero, por eso la mejor opción es degustar varios montaditos y decidir por cuenta propia cual es el mejor de todos. Esta puede ser una tarea muy retadora pero seguramente siempre habrá alguien dispuesto a cumplirla. 

5. Espinaca con garbanzos 

Para quien no es de Sevilla puede que escuchar espinaca con garbanzos le suene más a un almuerzo en casa pero esta combinación es tan propia y popular en la región que la han convertido en una tapa de tan buen sabor que ya es prácticamente inevitable conseguirla en bares y restaurantes de cualquier barrio clásico. 

El secreto para lograr una buena espinaca con garbanzos está en usar algunos ingredientes que le dan un sabor aún más resaltado, como por ejemplo el ajo cuidadosamente cocinado, el aceite de oliva virgen, un buen adobo hecho a base de pimentón y el toque justo y medido de la pimienta negra. Se hace agua la boca de solo escuchar esta combinación.

En sí, el sabor de las espinacas es fuerte pero esto se equilibra con el gusto de los garbanzos en acción con las especias ¡es una verdadera fiesta de sensaciones! Hay que saber además que esta tapa tiene su historia: se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX en donde solía hacerse para cuaresma en forma de potaje, la tapa que conocemos hoy es una versión seca de ese plato. 

Además de los ya mencionados hay otros ingredientes que hacen que la espinaca con garbanzos sea realmente especial: el comino, el punto ácido que otorga una cantidad medida de vinagre e incluso muchos experimentan agregando cayena con resultados verdaderamente agradables. Todo durante poco tiempo en una sartén, pero en una cazuela de barro adquirirá un gusto excepcional con un toque hogareño que a muchos les encanta. 

Como particularidad hay quienes en los días más calurosos del verano en lugar de cocinarlas la sirven como una ensalada y de cualquier manera el gusto es exquisito. Usualmente se come con un tenedor, picando de a poco para disfrutar y diferenciar cada uno de sus matices. Es una tapa muy versátil, ideal para salidas con colegas pero excelente también para añadirla al menú semanal en casa. 

4. Caracoles 

La única mala noticia sobre esta tapa es que únicamente se podrá disfrutar en el verano, pero la espera vale mucho la pena cuando se considera lo exquisito y variado que es la sazón de este platillo. Cuando por fin se divisan en las pizarras a las afueras de un bar es inevitable resistirse a la tentación. 

Puede que muchos tengan sus prejuicios con respecto a comer caracoles, y más como tapas pero es cuestión de probar ya que no en vano son de las comidas más populares entre nativos y visitantes. El sorbo al caparazón se ha convertido en una de las experiencias culinarias más icónicas de la región y que muchos aún aguardan para poder disfrutar. 

Los caracoles se limpian exhaustivamente y se cocinan con una mezcla de especias que impregnan por completo una multitud de sabores. Se sirven a por montones en el plato y se sitúan al alcance de todos para que cada comensal tome los suyos y los sorba con total satisfacción, para completar la experiencia nunca puede faltar una cerveza fría o un buen vino de la casa. 

En Sevilla se han convertido en un verdadero ícono gastronómico ya que en las más importantes ciudades de España los caracoles se están sirviendo con total aceptación. La mejor noticia es que a partir de Mayo o Junio los caracoles empiezan a salir por multitudes y obviamente la oferta se dispara en Sevilla y en toda Andalucía. 

Cocinar caracoles es un verdadero arte que muchos expertos sevillanos han dominado a la perfección, por tal motivo no es extraño encontrar variedades de recetas para prepararlos, todas con un toque especial verdaderamente digno de probar. 

En resumen: ya sea para curiosear o para repetir, todo visitante en Sevilla debería probar unos deliciosos caracoles y comprobar por sí mismo porque son una muestra de lo bien que se tapea en Andalucía. 

3. Pavías de bacalao 

También conocida como soldaditos de pavías, esta tapa se sirve con más frecuencia durante la época de cuaresma en los bares más antiguos e icónicos a lo largo y ancho de Sevilla. Se trata de pescado rebozado pero con un gusto distinto y original que hace que queden ganas de chuparse los dedos. 

Cabe destacar que esta receta también se puede hacer con merluza pero el resultado tiene sus diferencias, es por ello que muchos conservadores no cambian la textura y el fuerte sabor del bacalao por nada, ya que logra adquirir ese gusto tradicional que hace de este platillo un verdadero baluarte culinario en Sevilla y el resto de Andalucía. 

El rebozado se hace a partir de huevo, levadura, colorante combinados con un ingrediente especial: cerveza. Esta bebida tiene componentes como la cebada que le dan un toque efervescente y picoso al rebozado y que se asimila muy bien con el bacalao. Todo esto se mezcla muy bien hasta que quede completamente homogéneo, sin grumos pero lo suficientemente espeso para impregnar toda la superficie de nuestras tiras de pescado.

El aceite de girasol tiene que estar bien caliente para lograr esa textura crujiente en la superficie del pescado pero que conserve la suavidad de la pulpa en el interior. El secreto está en voltear rápidamente cada tira cuando adquiera ese color doradito y escurrirlas muy bien en papel absorbente para eliminar el exceso, esta técnica es esencial para que la tapa quede a la perfección y se sirva bien caliente. 

Esta tapa es tan sencilla de hacer que puedes probarla en casa cada vez que tengas ganas. En los bares de todos los barrios icónicos en Sevilla es usual ver como los comensales se amontonan para saborearlas con una buena bebida, sentados en una buena terraza. Nadie puede quedarse sin esa experiencia al visitar Sevilla. 

2. Flamenquín   

El flamenquín es una de esas tapas que le gustan a todo el mundo, desde grandes a chicos todos aman su sabor y textura. El origen de este platillo se remonta a Córdoba pero se ha hecho muy popular en Sevilla a tal punto de ser considerado como una de las tapas más típicas de la localidad

Su apariencia es inconfundible y su sabor uno de los más característicos entre todas las tapas en España. Consiste en trozos de jamón serrano que se enrollan en cintas por encima de un buen pedazo de lomo de cerdo, se pasa por pan rallado y se fríe en abundante aceite vegetal a una temperatura muy caliente. 

Los flamenquines pueden variar en tamaño ya que dependiendo del lugar suelen hacerlos más grandes. Generalmente son alargados pero también pueden cortarse en pequeños trozos cuadrados y servirse con una salsa especial de la casa para mojar. Es una receta sencilla pero con un sabor espectacular que a los andaluces sencillamente les encantan. 

Un toque especial que se le agrega en muchos restaurantes consiste en añadir queso mozzarella el cual hace que el flamenquín sea más grueso y por supuesto mucho más delicioso. Es importante que en caso de que no tengas una freidora le estés dando vuelta constantemente ya que pueden quemarse en cuestión de segundos. Con solo ver el color dorado aparecer sabrás que ya están casi por terminar.

Básicamente, el flamenquín es la más pura expresión de la comida rápida hecha 100% en España. Incluso hay versiones gourmet para los paladares más refinados, pero la experiencia de comer un flamenquín en una salida con amigos y un par de cervezas es algo que verdaderamente no tiene ninguna comparación y definitivamente Sevilla es el lugar indicado para intentarlo. 

1. Carrillada  

Si hay una tapa presente en prácticamente todos los bares de Sevilla, esa es la Carrillada. Este bocadillo se sirve como tapa precisamente por la intensidad de sus ingredientes, ya que de servirse en una cantidad más abundante podría resultar abrumadora, pero una pequeña porción vaya que resulta una auténtica delicia culinaria. 

La carrillada es un corte preciso de carne de cerdo o ternera proviene de los músculos faciales, esta particularidad hace que el trozo de carne sea bastante gelatinoso y placentero al masticar. A esta carne se le cocina con distintos ingredientes para formar un estofado bastante jugoso y de sabor muy pronunciado.

Como acompañante puede servirse con papas fritas o incluso con trozos pequeños de pan. Para muchos la mejor carrillada es la que se prepara con carne de cerdo ibérico, el cual amerita un tiempo más elevado de cocción pero que muchos cocineros están dispuestos a esperar ya que los resultados finales suelen ser los preferidos de la mayoría de los comensales.

El colágeno que se encuentra en los músculos maseteros es, sin dudas, otro ingrediente que hace de la carrillada una tapa especial: no solo por la textura que se logra al cocinarlo sino porque el sabor de la carne es más suave y se asimila muy bien con el gusto del aderezo que lleva.

La carrillada al vino tinto es una de las variantes más conocidas de esta receta: se revuelve en la olla la carne en conjunto de agua, vino tinto y sal, se sella por un tiempo de 6 a 15 minutos o hasta que se evapore por completo el alcohol para que pueda marinarse por completo. 

Visitar Sevilla y no probar una buena carrillada es una tarea incompleta: los sofisticados aromas y el fuerte sabor de este bocadillo parece representar a la perfección la idiosincrasia de la cultura andaluza. Es una tapa perfecta para momentos especiales y puede pedirse en casi todos los restaurantes durante cualquier época del año. 

Tal como comprobamos hasta ahora, Sevilla es un lugar mágico y eso también lo evidencia su gastronomía. Es el sitio perfecto para salir a tapear con amigos o sencillamente para darse un gusto sin compañía. Cualquier opción es válida cuando se trata de degustar los sabores más elevados en alguno de sus bares. 

Lo mejor de todo es que hay para todos los gustos: desde la personas que aman las carnes hasta las que prefieren un menú con mayor presencia de vegetales, para todos hay una tapa típica de Sevilla que puede cautivar sus sentidos con tan solo un bocado. 
Si aún no has dado un paseo por un típico bar sevillano tienes que vivir la experiencia y evidenciar el calor humano que desprenden, así como ese toque hogareño y tradicional que cada tapa tiene para ofrecer. Esto hace que la gastronomía típica de esta región sea una de las que mejor representan a España a nivel internacional. Solo hace falta que llegue el verano, contar con un buen grupo de amigos dispuestos a pasarla bien y la mesa estará servida para pasar una velada totalmente inolvidable.

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