Sevilla es una ciudad inolvidable: cada uno de sus visitantes tiene en sus memorias las más alegres imágenes de sus hermosos paisajes, sus entrañables monumentos históricos y, por supuesto, de la calidez de su gente. 

Parte de la magia que tiene esta ciudad radica en cada una de esas típicas paradas, costumbres y gastronomía que inundan las calles de Sevilla ¿te gustaría conocer algunas? A continuación te mostraremos 8 cosas típicas de Sevilla que harán que desees ir cuanto más pronto mejor. 

8. Las tapas 

Salir a comer en Sevilla es todo un ritual: recorrer sus coloridos barrios y toparse con uno de los pintorescos bares o restaurantes es el primer paso, el segundo y más difícil consiste en escoger cuáles serán las tapas de la noche pues todas son sencillamente exquisitas

Desde el pescaito frito, las pavías de bacalao o merluza e incluso caracoles cuando arrecia el calor del verano, las tapas en Sevilla son una verdadera experiencia que pone a vibrar los sentidos hasta de los más exigentes comensales. Lo mejor de todo es que estos platos suelen costar entre 2 o 4 euros, así que no tienes que preocuparte por comer bien y salir con los bolsillos vacíos. 

Eso sí: hay que advertir que la experiencia se vive mejor entre amigos así que lo más recomendable es que lleves a un par de colegas para que puedas disfrutar de la gastronomía andaluza con unas buenas cervezas locales bien frías, claro está ¿no se te hace agua la boca? 

7. Visitar la vieja judería

Como bien se sabe, Sevilla fue conocida en siglos pasados como un sitio en donde congeniaron las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. En ese sentido, una de las experiencias culturales que no pueden faltar en el itinerario de un viaje a Sevilla es visitar el viejo barrio judío, uno de los más grandes en toda la Península Ibérica.

Los hoy barrios de Santa Cruz, San Bartolomé y San Nicolás en los tiempos de Sefarad fueron el lugar de residencia de una prominente comunidad judía. Cuando pasas el Patio de las Banderas y entras directamente a la Calle Vida se siente como un verdadero viaje en el tiempo: la arquitectura y muchos elementos artísticos de la época permanecen intactos transportándote directamente a Sefarad.  

La iglesia Santa María la Blanca, cuenta con una arquitectura y un diseño poco convencional para un templo cristiano y esto por la sencilla razón de que anteriormente fue una sinagoga (y también una mezquita) por lo que muchos de los elementos de estas edificaciones religiosas aún están en pie. 

6. Las sillas de enea 

Puede que una de las cosas más llamativas que salten a tus ojos al caminar por la calle o al entrar en una terraza sea una silla de enea. Estos pintorescos artefactos están generalmente pintados con colores brillantes y con diseños que las hacen sillas muy llamativas y singulares. 

Lo más común es que vayan a juego con la mesa y es que cada familia las decora a su gusto, es un elemento que, aunque sencillo le da un toque muy especial a las casas y bares de los barrios más populares en Sevilla. Son un verdadero patrimonio cultural y artístico de la ciudad

Ya lo sabes: si ves una de estas sillas puedes tomarle una foto o incluso sentarte solo para vivir la experiencia, son tan tradicionales que aunque quedan pocos talleres que las fabrican, estos son tan antiguos que incluso han empleado hasta tres generaciones de una misma familia en fabricarlas

5. La Feria de Abril 

Con seguridad se puede afirmar que pocas fiestas en España tienen el colorido y la algarabía que se pueden experimentar durante la Feria de Abril, en Sevilla. Es una fiesta en donde la efusividad y toda la expresión de la idiosincrasia andaluza se dan cita para maravillar a todos los presentes

La alegría comienza la noche del “alumbrao”, cuando se encienden las luces del recinto para dar formal inauguración a la feria. Durante las noches abundan los deliciosos aromas que flotan desde las cocinas de las casetas de donde salen por montones bandejas con pescaito frito y otras delicias propias de Sevilla. 

La ciudad se engalana, en las calles bautizadas con los nombres de los más grandes toreros de antaño abundan las carretas tiradas por burros o caballos y se alumbran a la luz de los farolillos formando así un verdadero espectáculo visual. Esta es una de las más bonitas experiencias que cualquier turista puede vivir en Sevilla. 

4. La calle Sierpes 

Se trata de la calle más tradicional y una de las más concurridas en Sevilla, representa un epicentro comercial para la ciudad e incluso es un punto de referencia turístico para visitantes del resto de España

Es una calle recta, bastante alargada. Está situada en el casco antiguo de la ciudad y es la sede del Círculo Mercantil e Industrial. Su etapa más agradable puede ser cuando llega el calor del verano, momento en el que se colocan toldos en las azoteas que cubren de sombra la caminería dando además una apariencia muy estética. 

Aunque el origen del nombre de la calle se preste para leyendas urbanas como el de una enorme serpiente de 6 metros que vivía en las alcantarillas y devoraba niños, lo cierto es que su verdadera procedencia aún no es del todo clara. Lo que sí es seguro es que hoy en día es un lugar icónico de Sevilla y visitarla aunque sea para caminar un rato es una actividad muy gratificante. 

3. Las torrijas 

Son unos de los manjares más exquisitos que puedes probar en Sevilla. Las torrijas son un dulce muy representativo de la cultura andaluza y aunque se han propagado a lo largo y ancho de toda España (e incluso en las Américas) bien se sabe que es en Sevilla donde se pueden probar las más tradicionales.

Son típicas de la Semana Santa pero si buscas bien en las confiterías de los barrios más populares seguramente las encontrarás durante cualquier época del año. El delicioso acabado con almíbar de miel tiene un contrapunto excepcional con el leve toque de ralladura de limón que tienen algunas recetas. 

Las torrijas son una merienda 100% sevillana que tanto locales como foráneos han disfrutado desde hace ya varios años y que se han convertido en un verdadero emblema culinario de la zona. Un viaje a Sevilla sin probar estos dulces sencillamente estaría incompleto. 

2. Cerámicas 

Sevilla tiene la peculiaridad de ser una ciudad en donde la azulejería es un arte muy promulgado desde hace siglos. Probablemente esta es una costumbre que ha parte de la herencia árabe de la provincia y que con el tiempo empezó a formar sus propios matices estilísticos. 

Desde diseños muy simétricos hasta ilustraciones que cuentan historias enteras, de todo se puede ver en las cerámicas que se han preservado desde tiempos antiguos. Incluso se puede visitar el Centro Cerámica Triana el cual es un museo que anteriormente servía como fábrica en la localidad de Triana. 

Incluso en las casas más familiares será muy común encontrar trabajos de cerámica muy bien logrados ya que para los sevillanos este es un arte con el que les gusta ornamentar sus viviendas y para los visitantes se trata de un verdadero deleite visual. 

1. Música en las calles

Un dato muy interesante referente a la faceta cultural de Sevilla es que en el año 2006 se convirtió en la primera Ciudad de la Música de la Unesco, en reconocimiento de su extensa herencia musical.

Es que la música en Sevilla se lleva en la sangre, solo basta con dar un paseo por sus calles y no pasará mucho tiempo hasta escuchar el recio sonido de una guitarra flamenca acompañados de un tablao. Por tal motivo, los músicos callejeros abundan en Sevilla para deleitar a propios y foráneos aunque cabe destacar que para ser músico callejero se debe adquirir una licencia que debe renovarse cada cierto tiempo.

Si eres amante de la buena música, entonces un paseo por las calles sevillanas durante cualquier época del año puede ser un verdadero espectáculo para el que no se necesita una costosa entrada.

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