La vida en Sevilla es dulce, y no solo en sentido figurado: parte de la oferta gastronómica de esta ciudad andaluza se basa en deliciosos dulces caseros que por su originalidad y confección se han convertido en verdaderos clásicos regionales

Si has visitado Sevilla alguna vez, sabrás que ninguna época del año está completa sin un delicioso manjar que acompañe cualquier celebración y si aún no has ido entonces esta experiencia debe estar entre las primeras en tu lista de cosas por hacer. 

A continuación, nos adentraremos más a profundidad en el diverso mundo de los dulces sevillanos, aprendiendo un poco más de sus texturas, aromas y, por supuesto, sus sabores. Así que prepara tu paladar porque en este artículo conocerás 8 dulces típicos de Sevilla que te harán chuparte los dedos ¡Vamos a por ello! 

8. Las torrijas 

Las torrijas son de los dulces más populares y representativos de toda la cultura gastronómica española, sin embargo en Sevilla tienen un significado aún más especial. Son muy frecuentes en los pequeños poblados sevillanos, se muestran en las estanterías de cada confitería y siempre se puede ver a grandes y chicos comiéndolas con total agrado. 

La torrija tiene una preparación muy sencilla, razón por la que aún se elabora en casa a la hora de la merienda: es una rebanada de pan, mojada en leche y vino que se pasa por huevo y se fríe en aceite de oliva para posteriormente ser cubierta con miel. Se trata de una combinación de ingredientes sencilla que ofrece un contraste de sabores muy agradable.

Se consume principalmente durante la cuaresma debido a que tradicionalmente se buscaba la manera de aprovechar el pan que sobraba durante los días en que no se podía comer carne. Su sabor y textura son de los más tradicionales de España ya que es un dulce que data del siglo XV, tiempo del que surgen los primeros registros escritos de su consumo.

En la actualidad se ha sustituido el uso del vino por el limón y la canela: el limón hace que la torrija conserve esa acidez propia del vino y la canela le otorga un sabor más dulce y agradable. Se puede comprar en toda clase de establecimientos como bares o restaurantes y siempre han sido del agrado de los turistas y visitantes. 

Las torrijas se han popularizado a tal magnitud dentro de España que incluso se celebran concursos anuales que premian a las mejores torrijas como el Concurso Nacional de Torrijas de León o el Concurso de Torrijas de la Comunidad de Madrid. Esto confirma que las torrijas no son un dulce más, sino que se han convertido en una manifestación cultural e incluso artística dentro de toda España. 

7. Los pestiños 

Es bien conocido que la región de Andalucía históricamente ha estado íntimamente relacionada con la cultura árabe, es por eso que no es para nada extraño encontrar muestras culinarias cuyo origen se remonte a la época de la Sevilla islámica, como muestra de ello están los pestiños. 

Este es un dulce también festivo puesto que se le ve con más frecuencia durante la época de Navidad o Semana Santa, aunque realmente pueden comprarse durante todo el año, especialmente en Sevilla. Curiosamente son muy parecidos a un dulce típico Marroquí llamado Shebbakia y esto puede sugerir un origen en común. 

La receta para prepararlos lleva su tiempo, pero vaya que vale la pena: se trata de una croqueta elaborada a base de harina frita y luego pasada por miel y azúcar. A la masa se le suele agregar un poco de ajonjolí para darle un sabor distintivo y su forma tradicionalmente es de una hojuelas cuadradas con ambas puntas plegadas, más o menos con la forma de un lazo.

Este dulce se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de las festividades españolas, no obstante es impresionante el nivel de relevancia que ha ganado a nivel internacional. De hecho, países de América Latina como Costa Rica y Ecuador tienen sus propios herederos de los pestiños variando un poco en ciertos ingredientes como panela en lugar de miel o azúcar. 

Es una receta llena de tradición y con un sabor capaz de llevar a cualquier adulto al recuerdo de sus primeras navidades en casa. Sevilla es la cuna de esta exquisitez que ha mezclado con mucha eficiencia un legado multicultural de muchos siglos con la identidad propia de España y especialmente de Andalucía. Si visitas a alguna familia muy conservadora de esta región lo más seguro es que te ofrezcan pestiños a la hora de la merienda. 

6. El piñonate 

Aunque no se originó propiamente en Sevilla, el piñonate se elabora por montones en cada uno de sus pueblos. La variante andaluza de esta receta clásica es muy antigua y se preserva perfectamente a tal punto que puedes probarla en cualquier hogar típico de Sevilla sin casi cambios de las versiones más antiguas.

Como casi todos los dulces españoles, el ingrediente protagonista es la harina de trigo, la cual es acompañada con huevo, miel, almendras y otros ingredientes como ajonjolí, anís en grano y clavos de olor, todo se mezcla en un bol y cuando la masa quede uniforme y que no se pegue a las manos se deja reposar por 2 horas, tiempo más que suficiente para que tome su contextura final. El resultado es una exquisita torta bastante dulce, pero no tanto como para empalagar. 

Tradicionalmente se sirve en cuadros completamente fríos, su textura es firme y algo crocante. Muchos prefieren que el piñonate sea algo duro pero con esa cubierta dulce que solo la miel puede lograr. Es un dulce típico de las celebraciones anuales como navidades, carnavales y Semana Santa

El piñonate Castillo de las Guardas es la versión propia de Sevilla y una de las más conocidas en España y otros países del mundo. A pesar de ser un postre tiene un alto nivel nutricional gracias a los frutos secos que posee los cuales aportan hierro, cobre, magnesio, zinc y vitaminas A, B1,B2 y B3. Sin dudas es una forma deliciosa de mantener al organismo en buenas condiciones. 

Este delicioso bocadillo se puede encontrar con más frecuencia que los dulces propios de distintas épocas del año por lo que podrás probarlo prácticamente cuando quieras. Los mejores, sin dudas, son los que se sirven en los pueblos más tradicionales ya que conservan ese sabor tradicional tan propio de los pueblos andaluces. 

5.  Los cortadillos

Muy comunes en los mercados de todo el país, los cortadillos son de los dulces más deliciosos de toda Andalucía y cuentan con un legado histórico bastante interesante. Son originarios del pueblo de Écija el cual es mejor conocido como “el sartén de Andalucía” y no precisamente por tener un clima fresco durante el verano.

Es conocido por ser un dulce muy propio de los conventos en donde son elaborados por monjas, sin embargo aún existen fábricas seculares que se dedican a la fabricación masiva de estas exquisiteces, una de las más famosas y antiguas está en Écija y se llama San Martín de Porres y los distribuye por todo el territorio nacional.  

Para hacer este bocadillo necesitarás unos cuantos ingredientes muy sencillos de adquirir: harina de trigo, manteca de cerdo, matalauva o anís en grano y cabello de ángel para el relleno. Como toque final se le suele espolvorear azúcar en la superficie a modo de decoración y para lograr un sabor profundamente más dulce. 

Muchas personas se preguntan el por qué se le denomina a este dulce como “cortadillos de cidra” y la respuesta es porque al cabello de ángel también se le conoce como cidra ya que se extrae de la calabaza de invierno que tiene el mismo nombre y que otorga un sabor más dulce y seca que la calabaza común de verano.  

Es uno de los dulces más sencillos de hacer: basta con elaborar la masa con los ingredientes, cortarla en mitades iguales para luego extender una buena capa de cabello de ángel y cubrirla con la otra mitad de la masa para finalmente pasar al horno. Tan fácil y rápido cómo hacer un montadito así que no hay excusas para no probar esta genialidad culinaria sevillana. Lo mejor de todo es que es muy fácil conseguirla en cualquier provincia

4. Tortas de aceite

Esta torta es conocida como uno de los dulces andaluces que mayor receptividad ha obtenido a lo largo de España y aún más lejos de las fronteras ibéricas. Es crujiente, hojaldrada y con un fuerte sabor que con tan solo probarlo inunda por completo las papilas gustativas. 

No tiene un origen definido registrado pero la tradición apunta a que este dulce se derivó de recetas árabes o judías de las comunidades asentadas en mitad meridional de la Península Ibérica. Otras versiones afirman que el pueblo originario de las tortas de aceite es Castilleja de la Cuesta, en Sevilla y que fueron elaboradas y comercializadas por primera vez por Inés Rosales y Concepción Cansino, dos vendedoras del siglo XIX.

A diferencia de otros dulces, las tortas de aceite no están directamente relacionadas con una festividad en especial. Son tortas de todos los días que se pueden comer a diferentes horas y mientras se hace cualquier actividad como ver la tele, tejer o sencillamente para pasar una calurosa tarde del verano sevillano junto con una bebida refrescante.

Los ingredientes principales para hacerla son: harina de trigo, aceite de oliva, matalauva o anís en grano, ajonjolí y sal. Las tortas de aceite de Castilleja de la Cuesta tienen el privilegio de estar cubiertas por la denominación de Especialidad Tradicional Garantizada de la Unión Europea, un honor que sólo comparte con otros tres productos españoles: el jamón serrano, la leche de granja y los panellets.

Su sabor puede variar según cada preparación ya que hay recetas que incluyen otros ingredientes adicionales como naranja, romero, tomillo, canela y sésamo ¡definitivamente hay que probarlas todas! Lo mejor de todo es que prácticamente pueden encontrarse en cualquier establecimiento así que podrás probarlas cuando quieras, solo basta con caminar un poco y preguntar por estas exquisitas muestras de la dulcería española. 

3. Yemas de San Leandro  

Las yemas de San Leandro son otro de esos dulces que se originaron y popularizaron dentro de los conventos sevillanos. Su nombre hace referencia al convento de San Leandro en Sevilla, lugar donde las manos de las monjas agustinas ermitañas hicieron por primera vez este delicioso dulce. 

Gracias a una carta que data del siglo XVI se sabe que este dulce ya era muy alabado durante esta época. La receta original tiene como ingredientes yema de huevo y azúcar, pero con el tiempo le han ido agregando un par más como almíbar o miel para resaltar el dulzor final de la preparación. 

Las yemas de San Leandro son esponjosas y de textura suave al punto de casi deshacerse dentro de la boca. Se caracterizan por ser muy dulces pero sin llegar al punto de ser empalagosas y esto hace que sean completamente adictivas. También resalta su presentación, ya que son envasadas en una caja de madera muy tradicional

A pesar de que los secretos de la receta original aún sean guardados celosamente por las hermanas agustinas, este dulce ha superado el hermetismo del convento para traspasar fronteras internacionales: Mimi Sheraton, antigua crítica gastronómica del New York Times las incluyó en un libro de 1000 recetas que hay que probar antes de morir. Nada mal ¿eh? 

Las famosas yemas también han servido de referencia dentro de la literatura, novelas como La hermana San Sulpicio de Armando Palacio Valdés o El Demonio y las yemas de San Leandro de Ignacio Olagüe son algunos ejemplos de obras literarias que mencionan a este exquisito bocado andaluz.  

2. Mantecados y polvorones

Son muy populares en la época navideña y sobre todo entre los niños. El pueblo por excelencia en donde se hacen estos dulces es Estepa, en Sevilla, lugar donde adquirieron fama hasta extenderse a lo largo y ancho de España dejando en bocas de grandes y chicos esa huella polvorosa tan distintiva.

Son dos dulces distintos que conforman un único platillo, usualmente se suelen confundir entre sí pero tienen ciertas diferencias: en primer lugar, los mantecados son hechos a base de manteca de cerdo y azúcar, los polvorones por su parte conservan la misma base pero con almendras agregadas.

Se elaboran en confiterías de toda Sevilla y es muy común encontrarlas durante todas las épocas del año a pesar que son dulces navideños. Tradicionalmente los mantecados son redondeados mientras que los polvorones tienen una forma más alargada y ovalada, esta es otra manera en la que pueden ser diferenciados aunque mucho más sutil. 

Dado a su gran receptividad, los mantecados y polvorones se fabrican a nivel industrial para una distribución masiva, sin embargo la mayoría de las personas argumenta que esta presentación hace que los dulces pierdan calidad y generalmente se prefiere el sabor tradicional de la elaboración casera

De cualquier manera, lo cierto es que los mantecados y polvorones se han convertido en dulces icónicos de la región de Andalucía y con su gran sabor y textura suave se han ganado el corazón de todos los sevillanos ya que son una muestra propia de sus sabores nostálgicos

1. Tortas inglesas 

Con un amplio número de variedades, las tortas inglesas son de las obras más representativas de la pastelería sevillana. Originarias del municipio de Carmona, estas tortas dulces hojaldradas generalmente tienen unos surcos característicos que las distinguen de otros tipos de tortas. 

La historia que dio origen a su nombre es curiosa y divertida: se dice que una famosa pastelera de Carmona las fabricaba habitualmente. En esa misma época, el arqueólogo inglés George Bonsor llegó a probarlas y se aficionó de tal manera que enviaba a su criada cada día a buscarle una. Al llegar al establecimiento la encomendada preguntaba por “la torta del inglés” quedando así bautizado este famoso postre. 

Es un dulce de tradición árabe que se confecciona a partir de un bizcocho esponjoso el cual se cubre con una capa de hojaldre. Originalmente eran rellenas con cabello de ángel pero actualmente los rellenos más populares varían entre chocolate, crema pastelera, nata o crema de plátano. 

En Carmona, el convento de Santa Clara es una de las más conocidas fábricas de tortas inglesas y las hermanas se dedican a conservar la receta original al pie de la letra, conservando por supuesto el exquisito sabor tradicional que solo el cabello de ángel es capaz de ofrecer. 

En resumen, las tortas inglesas son un verdadero patrimonio gastronómico y cultural de Carmona y de toda Sevilla. La cantidad de variantes que existen ha originado un acalorado debate sobre cuáles son las mejores que se hacen, no obstante si visitas Sevilla por primera vez lo mejor que se puede hacer es intentar probar las más que se puedan y más allá de compararlas disfrutar de las características que cada versión ofrece. 

No es para nada extraño que las ventas durante las navidades y otros días festivos se disparen, pero lo bueno de estas tortas es que también pueden encontrarse todo el año en los locales y confiterías extendidas en todo el territorio de Sevilla.

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