La gastronomía andaluza es una de las más variadas y exquisitas en toda España. Cada uno de sus ingredientes representa alguno de los bienes naturales que permean en esta región y es por ello que cada uno de sus platillos tiene colores y sabores especiales, capaces de encantar hasta al paladar más exigente. 

Por supuesto, entre tanta variedad es difícil escoger pero lo bueno de contar con platillos típicos de tan buena calidad es que difícilmente alguien podrá casarse de probar. Para muestra, hemos preparado este top con 10 platos típicos de Andalucía, de modo que puedas sumergirte por completo en este viaje gastronómico por el sur de España.

¡Vamos allá!

10. Gazpacho

Si bien es cierto que el gazpacho es uno de los platillos más representativos de España a nivel internacional, también es preciso destacar que en cada región se cuenta con alguna variante única que hace de esta delicia una receta muy versátil y por supuesto que Andalucía no es la excepción. 

El gazpacho básicamente es una sopa fría que se hace a base de tomate, pimiento, pepino, ajo, cebolla, aceite de oliva y pan. Se come en cualquier ciudad de España pero la variante cortijera la cual está hecha con almendras molidas y uvas es un receta 100% propia de la región de Andalucía

En consonancia con su diversidad de ingredientes, el gazpacho se puede preparar perfectamente al gusto del comensal: algunos le agregan una mayor cantidad de pan para que la sopa adquiera más cuerpo y aumente en espesor, mientras que otros prefieren apegarse al mínimo de ingredientes y que su contextura sea suave. 

Es un platillo que casi con total seguridad encontrarás en el menú de cualquier restaurante, así que si buscas probarlo por primera vez no tendrás muchas dificultades. También se prepara a nivel industrial, envasado de modo que puedas adquirirlo en cualquier supermercado pero la realidad es que el exquisito sabor de un gazpacho andaluz hecho en casa es casi imposible de igualar

Una recomendación si es la primera vez que lo comes es no agregarle hielo como hacen en algunos chiringuitos o puestos de comida ya que esto termina haciendo que su contextura se vuelva muy aguada. Esto para algunas personas termina siendo desagradable, además que diluye un poco el sabor. 

9. Salmorejo

Al salmorejo se le puede considerar como un “primo” del gazpacho ya que también se asemeja a una sopa, pero con una contextura mucho más cremosa. Tampoco lleva alguno de los ingredientes fundamentales del gazpacho como el pimiento, así que en teoría su preparación es más rápida y sencilla.

Es tradicional del municipio de Córdoba y se sirve generalmente como primer plato. Su origen se remonta al siglo XIX en donde se le consideraba una comida humilde, pero ya a mediados del siglo XX se fue esparciendo por el resto de España ganando una gran popularidad en las demás provincias. 

El salmorejo, además de delicioso aporta una gran cantidad de calorías y vitaminas ideal para mantener el cuerpo en perfecto estado, no en vano es conocido como un almuerzo perfecto para afrontar con energía una jornada laboral. Una porción de 250 ml puede aportar 175 calorías, además de múltiples aportes de hidrato y de carbono. 

Hoy en día pueden encontrarse en presentaciones procesadas, como Tetra-Brick que hacen mucho más sencillo su consumo y facilitan su accesibilidad a lo largo de todo el territorio español. En Sevilla existe una variante llamada Jarria que se come puntualmente en la población de La Puebla de Cazalla. 

Indiferentemente, cada salmorejo tiene una sazón especial y en cada hogar andaluz cuentan con un método de preparación distinto. Este platillo también se sirve en restaurantes y bares de la región siendo una de las opciones preferidas de quienes visitan Córdoba por primera vez y buscan comprobar su buena fama. 

8. Ajoblanco

Seguimos con las sopas frías que como puede verse es una de las modalidades más usadas dentro de la gastronomía en Andalucía. Esta vez, el protagonista es el ajoblanco: un exquisito platillo que se prepara con almendras, pan, ajo, agua y aceite de oliva, aunque también es usual que se sirva con uvas o trocitos de melón.

Hay algo en esta mezcla que verdaderamente atrapa: esa combinación de texturas y sabores dulces aportados por la fruta hace del ajoblanco un platillo exótico pero muy cotizado. Si eres un amante empedernido de los platos con contrapuntos, entonces no puedes dejar de probar un buen ajoblanco al visitar Andalucía.

Es propio de Málaga pero se ha extendido en poco tiempo por toda la comunidad de Andalucía y hasta más allá de sus fronteras. En otras provincias como Almería se toma como acompañante mientras que en Talarrubias de Badajoz se come con morcilla patatera como acompañante ideal. 

Su popularidad es tal que en muchas poblaciones incluso se hacen fiestas en su honor: en la localidad de Almáchar, todos los primeros sábados de septiembre se celebra la fiesta del ajoblanco, mientras que en el pueblo de Herrera del Duque se realiza un concurso de ajoblanco durante las festividades de agosto.  

Hay quienes son más osados y sirven el ajoblanco como postre aumentando considerablemente los ingredientes dulces como las frutas de temporada. Sea como sea, el ajoblanco es una exquisita muestra de lo versátil que puede ser la gastronomía en toda la comunidad de Andalucía. 

7. Tortillitas de camarones 

Una visita a la provincia de Cádiz, por más fugaz que sea, no puede estar completa sin degustar unas deliciosas tortillitas de camarones. Es uno de los manjares más icónicos de Andalucía y consiste de tortillas delgadas hechas a base de harina de trigo, harina de garbanzo, cebolla, perejil y camarones. 

Recién fritas no tienen comparación: tienen una contextura crujiente que al masticarse bien libera una cantidad de sabores espléndidos y suculentos. Evidentemente es un plato que se consume con mucha frecuencia en las zonas costeras y como peculiaridad se suelen usar  los camarones vivos para su elaboración

Es un platillo típico que comúnmente se sirve como tapa, su consumo se da durante todo el año pero en épocas de carnaval suele aumentar exponencialmente. Una de las claves para su preparación es que las tortillas deben quedar finas, de esta manera no retienen demasiada grasa y quedan mucho más crujientes. 

Aunque para disfrutarlos puede que no necesites más que una buena cerveza helada de la zona, hay quienes prefieren comer las tortillas con acompañantes: el cazón en adobo o el bienmesabe suelen sus complementos más populares aunque con una ligera ensalada de tomate, cebolla y aguacate también queda muy bien. 

Si te gustan los sabores del mar entonces no te puedes perder las tortillitas de camarones y más si te las sirven directamente del chiringuito, a la orilla del mar en una calurosa tarde de verano. Es una de esas tapas que dan gusto comer y que sin importar la época del año siempre serán bienvenidas en la mesa. 

6. Espetos de sardinas  

El espeto también es originario de la provincia de Málaga y como su nombre lo indica es un platillo que se elabora al espetar o insertar sardinas enteras en unas estacas finas y largas. Son especialmente populares en las salidas de playa ya que pueden hacerse muy fácilmente en una fogata. 

Las sardinas deben colocarse por igual y ser atravesadas por el lomo, generalmente se insertan unas 8 sardinas por estaca pero esto no está totalmente definido. Es muy importante que la espina de la sardina quede por debajo de la caña porque de lo contrario al voltearse puede despedazarse. 

Aunque parece un platillo de preparación básica en realidad se necesita mucha precisión para colocar las sardinas en la posición perfecta. En consecuencia los distintos bares y restaurantes de la región contratan los servicios de un espetero profesional que realiza la labor con total efectividad.

Otro detalle es que a pesar que el pescado más usado evidentemente es la sardina, existen otros candidatos de muy buen sabor para lograr un espeto de calidad, como por ejemplo el jurel, doradas y lubinas. La única diferencia es que en el caso de estos peces más grandes la estaca se introduce por la boca del animal

La estaca que se utiliza para realizar el espeto tiene que ser de una contextura particular: una caña de azúcar que se corta en trozos, se abre por la mitad y se afila hasta que adquiere la forma deseada. Los espetos se pueden divisar a lo largo de los paseos marítimos y se pueden comer solos o acompañados de patatas y otras verduras

5. Habas con jamón

Las habas con jamón son de esas recetas clásicas de las abuelas andaluzas y su preparación sigue siendo una de las más populares debido al intenso y exquisito sabor de este plato. Además consta de ingredientes muy fáciles de conseguir por lo que también es una receta muy económica y funcional

El plato es tan afamado debido a que el jamón agrega un punto de gusto fuerte que hace un contrapunto perfecto con las verduras, especialmente con ese sabor característico de las habas. Además, estéticamente el color es muy llamativo así que a los niños les llamará mucho la atención cuando lo tengan en la mesa. 

En cuanto a las habas, se pueden usar congeladas pero lo más recomendable siempre será usar habas frescas. La variante más recomendada para esta receta son las habas minor las cuales son pequeñas y en consecuencia mucho más tiernas. Tienen una forma elipsoidal y un sabor ligeramente más dulce. 

Con respecto al valor nutricional de este plato se puede decir que es abundante ya que las habas aportan una gran cantidad de nutrientes entre los que destacan las proteínas e hidratos de carbono. También tienen una buena cantidad de fibra que es beneficiosa para el estado de la piel. 

Si bien podrás encontrarlo en restaurantes este es un plato más casero. Se elabora principalmente en verano y por supuesto cada familia tiene una sazón especial para darle el toque particular de sabor. Cuando no se comen solas usualmente se acompañan con un huevo frito de gran tamaño

4. Atún encebollado

Nuevamente los sabores del mar se apoderan de este top. El atún encebollado es una receta que ha pasado de generación en generación en los hogares de Cádiz, provincia de la que es originario este platillo. El atún rojo de almadraba es el ingrediente estrella al ser muy abundante en los mares de Andalucía. 

Como dato interesante, la técnica que se utiliza para atrapar a este pez es una de las más tradicionales y antiguas en toda España, lo que hace que este platillo sea una verdadera reliquia a nivel cultural. Por otro lado, hay que destacar que su preparación es sumamente sencilla y solo necesitarás un par de ingredientes además de la abundante cebolla picada que le da su nombre.

Para realizarlo el atún se guisa en una cacerola baja a fuego medio y con unas 6 cucharadas de aceite de oliva. Es importante que esté cortado en cuadros medianos, de buena contextura y que la cebolla sea finamente cortada en julianas para que no quede demasiado gruesa.

Un tip para que el atún se dore de manera especial es no añadirlo todo de una vez sino en tandas ya que al añadir todo el pescado al mismo tiempo la temperatura del aceite tiende a bajar su intensidad además que el atún empieza a desprender agua lo que puede ocasionar una textura no deseada. 

Otro secreto que cualquier abuela de Cádiz maneja a la perfección es tratar los cubos de atún con sumo cuidado ya que al ser cortados en esta forma la resistencia de la piel se debilita y la carne se puede lacerar si es sometida a un contacto brusco. El guiso se hace a partir de tomates y ajo para darle ese sabor tan característico y especial. 

3. Rabo de toro 

El rabo de toro es un plato que emana una esencia tradicional muy pronunciada ya que nace en las calderetas populares que se celebraban en los barrios típicos luego de una corrida de toros. En ellas se solía cocinar los restos de los animales sacrificados y la cola pasó a ser un codiciado manjar.  

Hoy en día es un platillo que ha traspasado las fronteras de Andalucía para posicionarse en los restaurantes más reconocidos en el resto de España. Su preparación ha variado con el tiempo y ya no requiere exclusivamente el rabo del toro sino que también admite el de buey o ternera. 

Puntualmente se trata de un estofado cuyo guiso se prepara a base de verduras, vino tinto y patatas fritas o guisadas. Se cocina a fuego lento por lo que el resultado es que la carne queda muy tierna y jugosa, además que el vino le da un gusto especial que se ha vuelto imprescindible para esta receta. 

Es un platillo que se sirve como comida principal y suele ser una de las opciones más cotizadas en los más finos restaurantes. Su variante casera también es exquisita y admite un par de variaciones dependiendo del gusto de quien lo prepare. 

2. Pipirrana 

Puede que su nombre no parezca muy atractivo pero su sabor sí. Es un platillo muy deseado sobre todo en épocas donde llega el fuerte calor que hace en Andalucía ya que es bastante fresco y se suele acompañar con bebidas frías como una buena cerveza propia del barrio más cercano. 

Es una ensalada compuesta de tomates, cebollas, pimientos verdes y pepinos, aunque este último ingrediente suele obviarse en las localidades más australes de Andalucía. Se caracteriza por combinar sabores ácidos y algo dulces logrando un contrapunto que además es refrescante.

Debido a la gran cantidad de verduras que tiene, la pipirrana es una ensalada con muchos colores por lo que tiene una apariencia muy estética y este aspecto suele aprovecharse por los cocineros más creativos. Las provincias en donde más se consume este platillo son Málaga, Granada, Almería, Badajoz, Murcia y Cádiz, aunque en esta última se suele emplear más como acompañante que como plato principal.  

1. Patatas a lo pobre 

Esta es una de esas típicas recetas que se elaboran prácticamente con lo que consigas en la alacena, es por ello que es considerado como un platillo muy versátil y con un sabor muy característico de la región de Andalucía

Las patatas se pelan, se cortan en rodajas y se arrojan en una cazuela con aceite de oliva, posteriormente son aliñadas con ajos laminados, cebollas y pimientos en pedazos grandes ya que este es un requisito fundamental para lograr la textura característica de esta exquisitez casera. 


Como buena muestra de la gastronomía andaluza, se le suele agregar un huevo frito de buen tamaño como acompañante. Lo mejor de todo es que puede comerse a cualquier hora del día y es frecuente en cualquier época del año dado a la facilidad que presenta a la hora de prepararse. En algunas zonas se sirven como acompañantes, especialmente de platos principales con carne, pollo o pescado pero cuando se hace como plato principal es usual agregarle trozos de embutidos y otros elementos cárnicos para diversificar su sabor.

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